Historia de Machu Picchu y su sorprendente falso rostro ‘esculpido’ en las montañas

Hace 106 años, en 1911, el explorador estadounidense Hiram Bingham descubría las ruinas de la ciudad sagrada de los incas, de Machu Picchu.

Machu Picchu, en el idioma nativo, significa “Montaña vieja” y fue una ciudadela construida antes del siglo XV que unía las montaña de Huayna Picchu y Machu Picchu alzándose por encima de los 2.400 metros de altitud.

Allá es donde se fijó una de las residencias de Pachacútec, uno de los reyes incas en el siglo XV y hoy son muchos los estudiosos que investigan los diferentes usos que pudo haber tenido encontrándose a a 13º 9′ 47″ latitud sur y 72º 32′ 44″ longitud oeste.

Descubrimiento del Machu Picchu

Este emplazamiento ya se relacionó con Antonio Raimondi en 1865 cuando en una de sus exploraciones pasó cerca de las ruinas o del empresario alemán Augusto Berns que en 1867 habría descubierto las ruinas e, incluso, podría haber explotado sus tesoros.

Fue en 1880 el explorador francés Charles Wiener el que indica la existencia de las ruinas de Machu Picchu para caer en el olvido hasta que el 14 de julio de 1902 llega hasta el lugar Agustín Lizárraga guiando a Gabino Sánchez, Enrique Palma y Justo Ochoa.

El 24 de julio de 1911 sería Hiram Bingham el que llega asta Machu Picchu siendo valado por la Universidad de Yale y la prestigiosa National Geographic Society a la que se sumó el gobierno de Perú para preservar una de las Maravillas del Mundo Moderno y Patrimonio de la Humanidad.

Falso rostro

Aunque, quizás, la imagen más repetida en estos últimos años de Machu Picchu es la de un rostro, un perfil humano, que dibujarían las montañas y que habría sido reconocido como el rostro sagrado del inca mirando al cielo donde todos los rasgos son muy explícitos y sólo bastaría con girar una imagen del mismo para poder apreciarlo.

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La imagen no es real y se debe todo a un montaje fotográfico utilizando técnicas y Photoshop para ello generando informáticamente la curiosa imagen.