Un alquimista llamado Ramón Llull

CÁDIZDIRECTO.- La Alquimia es un terreno quebradizo en el que muchos fueron tildados de locos, visionarios o herejes por el simple hecho de poseer al conocimiento sobre materias que no necesariamente tenían que ser populares en la época, estando contempladas muchas de ellas como herejía o brujería.

Un alquimista llamado Raimundo Lulio o Raymond Lully, nacido en 1232, es nuestro protagonista, aunque también es conocido como Ramón Llull, Raimundus o Raymundus Lullus en latín.

Este fue un laico próximo a la ideología franciscana, como especulación cabe decir que pudo haber pertenecido a la Orden Tercera de los frailes Menores, también fue un destacado filósofo, poeta, místico, teólogo y misionero mallorquín del siglo XIII.

La Iglesia lo considera un beato y su fiesta se celebra el 29 de Marzo.

Es uno de los personajes más románticos del ocultismo, tanto que en torno a él hay una bella leyenda que no cuenta que Ramón Llull fue un apuesto caballero que quedó enamorado de una mujer casada, la persiguió con la pasión de los jóvenes, pero aquella mujer declinó cuantas propuestas realizó Ramón, así le aseguró que necesitaría una eternidad para calmar la pasión que sentía por ella.

Así comenzó a interesarse por la alquimia y los saberes ocultos, buscando ante todo un mito llamado “elixir de la eterna juventud”.

Nos cuenta aquella leyenda que Llull dio con una fórmula secreta que podía hacerle inmortal, y la bebió.

Pero su amada parecía una enfermedad y deseaba la muerte. Aquel amargo trago hizo cambiar su forma de pensar y de vivir y buscó respuestas.

Viajó a los países árabes buscando alguien que acabara con su vida, pero lejos de lograrlo conseguía todo lo contrario… Así logró evangelizar mucho de aquellos infieles hasta que Dios permitió que muriese.

Sin dudas una romántica historia en torno a un gran ocultista. Pero parece que los hechos misteriosos en torno a Ramón Llull y su metamorfosis comienza con una serie de visiones.

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Hacia 1267, tuvo una serie de cinco visiones de Cristo crucificado en cinco noches consecutivas.

Esta experiencia le causó una profunda impresión que lo llevó a vender sus propiedades y patrimonio para adelantar la herencia de su mujer e hijos, a los que abandonó por sentirse llamado por Dios para predicar en los caminos.

En 1275, en Palma de Mallorca, compró un esclavo musulmán para aprender el árabe.

Vivió un retiro en una cueva en el Monte Randa (Mallorca), allí meditó hasta entrar en el monasterio cisterciense de La Real donde los monjes le enseñaron latín, gramática y filosofía —tanto islámica como católica—.

Ramón Llull fue ante todo un alquimista mallorquín cuya obra fue muy divulgada por sir George Ripley quién decía de Llull que había transmutado en oro grandes cantidades de mercurio, estaño y plomo para el rey Eduardo III de Inglaterra.

A él se debe la creación del catalán literario a la vez que se le reconoce como uno de los primeros eruditos  en usar una lengua neolatina para escribir sobre conocimientos filosóficos, científicos y técnicos, además de textos novelísticos.

A Ramón Llull se le concede la invención de la rosa de los vientos y del nocturlabio.

Fue senecal y mayordomo real de Jaime I.

Ramón Llull murió el 29 de Junio de 1315.

De su legado cultural en forma de obras es amplio:

“Compendium logicae Algazelis” (‘Compendio de la lógica de Al-Gazzali’).

“Llibre de contemplació de Déu” (‘Libro de la contemplación de Dios’, 1276).

“Ars demostrativa” (‘El arte demostrativo’, Montpellier, 1274?).

“Llibre de oracions e contemplació del entenimient” (‘Libro de las oraciones y la contemplación de la inteligencia’, 1275).

“Libro del Orden de Caballería” (Mallorca, 1281).

“Art de contemplació” (‘El arte de la contemplación’, 1287).

“Les cents noms de Déu” (‘Los cien nombres de Dios’, 1289).

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“Libro de los mil proverbios”.

“Félix o Libro de las maravillas” (que incluye el Libro de las bestias).

“Árbol de la filosofía desiderativa” (1290).

“Blanquerna” (incluye el Libre d´amic e amat, ‘Libro del amigo y el amado’).

“Ars magna et ultima” (‘Arte magna y última’).

“Lo Desconhort” (‘El desconsuelo’, poesía, Roma, 1295).

“El árbol de la ciencia” (Roma, 1296).

“Arbre de filosofia d’amor” (‘Árbol de la filosofía del amor’, 1298).

“Cant de Ramon” (‘Canto de Raimundo’, poesía, París, 1299).

“Libro del acenso y descenso del entendimiento” (Montpellier, 1304).

“Liber de fine” (‘El libro del fin’, Montpellier, 1305).

“Liber de reprobationis aliquorum errorum Averrois” (‘Libro de reprobación de algunos errores de Averroes’, París, 1310).

“Vida coetània” (‘Vida coetánea’, autobiografía, París, 1311).

“Liber de Deo et de mundo” (‘Libro acerca de Dios y del Mundo’, Túnez, 1315).

El arte de saber sobre todo lo que era Alquimia no tenía por qué estar siempre en relación con el sueño dorado del ser humano de lograr que un metal innoble de convirtiera en noble.

Es decir, no se buscaba poder lograr el convertir en plomo en oro sino que el llegar a una meta más elevada que es conseguir el conocimiento, la sabiduría, eso era mucho más importante que el poder tener riquezas ya que no sólo se podía tener sino crearla y eso era un afán codiciado desde tiempos inmemoriales por todos, desde los simples ciudadanos hasta los reyes o la aristocracia de la época.

Nuestro protagonista se le puede considerar uno de esos alquimistas que innovaron en cuanto a todo lo que del pensamiento se refiere y que es algo muy importante como lo fue el poder compartir esas ideas y plasmarlas para que se prosiguiera con un legado más importante que el de los territorios o las fortunas dinerarias: el Conocimiento, la Cultura.