La Velada de los Ángeles, de tradición recuperada a experimento condenado al fracaso

 El 2 de agosto se conmemora la festividad de Nuestra Señora de Los Ángeles, una celebración que en Cádiz nos evoca a tiempos pretéritos, brillantes en su concepción y decrépitos en su intento de recuperación, lo que demuestra que segunda partes casi nunca fueron buenas.

El equipo de gobierno, presidido entonces por Carlos Díaz, se propuso hace ahora casi 30 años recuperar la conocida como Velada de los Ángeles. La loable intención es que Cádiz tuviera una fiesta en verano más allá de lo supone la celebración del Trofeo Carranza. Al final el experimento no resultó. Algunos incluso se sintieron agraviados tachando a la iniciativa de una especie de feria. Duró lo que tuvo que durar porque fue decayendo con el paso de los años.

Remontándonos a sus orígenes hay que señalar que esta velada tuvo su germen en otra de las grandes festividades de Cádiz, el Corpus Christi. En 1861, con Juan Valverde como alcalde de Cádiz, se propuso dar mayor realce a la velada del Corpus y atraer más concurrencia de forasteros. De esta manera, se determinó que los festejos se prolongaran hasta la octava de Corpus, aumentando el exorno de la carrera con casetas, cafés, tiendas ambulantes, etc. que se instalaban en la plaza de Isabel II y calle de la Aduana.

Transcurrido algún tiempo, la estrechez de las pescaderías donde se celebraba provocó que en 1869 comenzara a celebrarse en el paseo de las Delicias, con el más refinado buen gusto y espléndida iluminación, mejorándose de año en año sus menores detalles. Asimismo, la fecha de celebración se pasó a la primera quincena de agosto. De esta manera coincidía con la festividad de Nuestra Señora de los Ángeles. Tuvo un bajón a finales del siglo XIX. En 1901 resurgió la Velada dentro del magnífico cuadro del parque y, como se disponía de nuevos elementos antes no conocidos, el resultado fue brillante, aunque más modesto que la primitiva.

A partir de 1948 la Velada se suspendió sin un motivo justificado. En 1988 comienza una nueva andadura. Se pudo recuperar para el calendario gracias a un grupo de gaditanos, en su mayoría integrantes de la peña carnavalesca Los dedócratas, de la calle Rosario, que sugirieron la posibilidad de recuperar la tradición. Se reunieron en la Institución Valcárcel y montaron lo que denominaron Velada de los Angelitos, en clara alusión al antiguo nombre. La idea caló en la delegación de Fiestas del Ayuntamiento que decidió incorporar la antigua Velada al calendario a partir de 1988. Se celebraba durante la primera quincena de agosto en el paseo de Carlos III y la Avenida Gómez Ulla, pasando de ahí al Paseo Pery Junquera y a la popular Punta de San Felipe, sufriendo sucesivas transformaciones en su programación y estructura.

El recuerdo más rocambolesco e igualmente divertido se tiene precisamente de esos años en los que tenía lugar en el paseo de Carlos III. De hecho en una de esas ediciones siempre recordará como un semáforo o una señal de tráfico se convertían en inusitados elementos decorativos del interior de alguna que otra caseta.

En 2003, ya con los populares en el poder, se vuelve a cambiar de nombre y a denominarse Noche de los Ángeles. Fue la crónica de una muerte anunciada, el final de una historia que, en realidad, había acabado mucho antes. Y es que a muchos les evocaba a ese pasodoble de Paco Alba que decía “Hay quien dice que Cádiz no tiene feria”. Aunque una feria, feria, tampoco es que fuera.