Por qué se llama así ‘El Piojito’ y otras curiosidades del mercadillo gaditano

CADIZ DIRECTO / @ManoloDevesa.- Un simple paseo por el mercadillo gaditano más famoso de la provincia puede resultarle más que provechoso. Pues aparte de encontrar alguna ganga, podemos reírnos a mandíbula batiente por las ocurrencias de quienes lo forman desde hace muchos años. Originales carteles o el peculiar humor de sus dependientes entre otras cosas.

Para manejarse por allí debe usted ser conocedor/a de algunos tics y conceptos: si una voz casi le hace expulsar el corazón por la boca, no se asuste. Es la tradición. Los gritos que cantan sus ofertas son el pan nuestro de cada día. Y si escucha usted aquello de “a lero a lero”, deberá traducir que aquello que le está ofreciendo puede ser adquirido por solo un euro. ¿Pero por qué lo llamamos “Piojito”?

Para eso debemos trasladarnos a la Plaza de la Merced donde en el siglo XX, y en lo que hoy es el centro de salud, se encontraba la Prevención Municipal, un cuartel de policía que al estar ocupado habitualmente por mendigos y delincuentes se le terminó denominando “El Piojo”. Las cosas de Cádiz… Cuando el mercadillo llega a la ciudad y se instala en ésta plaza, los gaditanos lo llaman también así.

Lo curioso del caso es que a pesar de las numerosas mudanzas que ha realizado por la ciudad, el mercadillo conserva su nombre y hoy día no asimilaríamos un cambio en su denominación ni locos. Otra curiosidad es que al principio el Piojito no estaba solo un día sino dos. Aparte de su día habitual, el lunes, también lo podíamos encontrar los martes.

El Piojito ha pasado por varios lugares que ha tenido que ir abandonando por aún cada vez mayor afluencia de público. Estuvo en telegrafía sin hilos, en la zona del Estadio Ramón de Carranza, por la Avenida de la Bahía e incluso por la Avenida del Guadalquivir volviendo en un último y parece ser que definitivo emplazamiento a la Avenida de la Bahía.

El Piojito se enfrenta este año a la novedad y posibilidad de no cerrar en agosto como era costumbre hasta el año pasado tras la modificación del Boletín Oficial de la Provincia (BOP). Algo que venían pidiendo desde hace mucho tiempo ante la reticencias de las administraciones y el propio comercio tradicional.