Una playa con un flotador como una rosquilla, una colchoneta amarrilla y un pelícano inflable entre otros.
Colchonetas, flotadores y manguitos pueden ser peligrosos.

La OCU lanza una seria advertencia sobre estos populares accesorios de playa: pueden ser peligrosos

La organización pide extremar la vigilancia con colchonetas, flotadores y grandes figuras hinchables, especialmente cuando las utilizan niños en playas, ríos y pantanos

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Las colchonetas, los flotadores y las grandes figuras hinchables se han convertido en compañeros habituales de muchos días de playa y piscina, pero su aspecto recreativo puede llevar a confiar en ellos más de lo debido.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido de que la mayoría de estos productos son juguetes acuáticos y no dispositivos diseñados para garantizar la seguridad de quien los utiliza.

La diferencia resulta especialmente importante cuando hay niños de por medio y cuando el baño se produce en espacios abiertos, donde el viento y las corrientes pueden alejar rápidamente un hinchable de la orilla.

OCU: una colchoneta o un flotador no sustituyen a un salvavidas

La advertencia afecta a productos muy reconocibles durante el verano: desde pequeñas barcas y colchonetas hasta los llamativos hinchables con formas de animales y asas para montarse encima.

La OCU recuerda que estos artículos se consideran, por regla general, juguetes acuáticos. Su capacidad para mantenerse sobre el agua no significa que puedan utilizarse como equipos de protección frente al ahogamiento.

El problema aumenta en el mar, pero también existe en ríos y pantanos. Una corriente o una racha de viento pueden desplazar el hinchable y dificultar el regreso de su ocupante. Por ese motivo, la organización desaconseja utilizar estos juguetes en lugares donde exista la posibilidad de que sean arrastrados.

La distinción entre un juguete y un verdadero elemento de seguridad no es menor. La normativa contempla específicamente equipos destinados a prevenir el ahogamiento o ayudar a la flotabilidad, incluidos determinados accesorios para aprender a nadar y salvavidas hinchables que no tengan la consideración de juguetes.

Manguitos y otros sistemas tampoco permiten bajar la guardia

La precaución debe mantenerse igualmente con los productos que ayudan a los más pequeños mientras aprenden a desenvolverse en el agua. Manguitos, burbujas y chalecos de flotación pueden cumplir una función de apoyo, pero la OCU insiste en que deben utilizarse con un adulto cerca y manteniendo una vigilancia constante.

En el caso de los bebés existe otra advertencia concreta: los pediatras desaconsejan los flotadores de cuello. La recomendación general pasa, por tanto, por no interpretar ningún accesorio de flotación como una garantía que permita dejar de supervisar al menor.

El riesgo del agua, además, no se limita al mar. En España se registran más de 400 fallecimientos por ahogamiento al año, según la información recopilada por la OCU.

Las playas concentran una parte importante de estas muertes, aunque también se producen accidentes mortales en piscinas, ríos, canales, pantanos y otros espacios acuáticos.

La vigilancia de los niños sigue siendo la medida fundamental

La facilidad con la que se compran estos productos y su presencia habitual durante las vacaciones pueden generar una falsa sensación de tranquilidad. Un hinchable grande puede parecer estable en aguas calmadas, pero no ha sido concebido necesariamente para proteger a una persona ante una situación de peligro.

Con los menores, la recomendación principal es especialmente sencilla: no perderlos de vista. La supervisión debe mantenerse incluso cuando sepan nadar o lleven algún sistema que les ayude a mantenerse a flote. En piscinas, además, los niños figuran entre los grupos que requieren una atención especial frente al riesgo de ahogamiento.

También conviene comprobar qué tipo de producto se está utilizando y seguir las indicaciones del fabricante, algo que no se suele hacer. Que un artículo flote o tenga asas no lo convierte automáticamente en un equipo de salvamento.

La advertencia de la OCU apunta precisamente a evitar esa confusión en plena temporada de baño: los hinchables pueden servir para jugar, pero la seguridad depende de utilizar productos adecuados y, sobre todo, de mantener la vigilancia.