Carreteras malditas con ‘actividad paranormal’ en la provincia de Cádiz

Los fenómenos extraños son difíciles de explicar, muchas son las hipótesis que se esbozan sobre ellos y pocas las certezas o demotraciones que se pueden realizar. En ocasiones hasta las personas más escépticas tienen encuentros que son sorprendentes, es el caso investigado y que les expongo.

Rafael Romero tiene una sólida formación académica, ingeniero de profesión trabaja en una empresa de instalaciones eléctricas realizando labores de inspección por toda España. Afincando en Cádiz, de regreso a casa, tuvo un encuentro de carretera difíclmente explicable: «Circulaba de Tarifa a Cádiz, se habían hecho unas revisiones en el campo y regresaba a casa, era ya de noche y el tiempo no era el mejor, había estado lloviendo mucho y las ganas eran de llegar a casa. Hubo un momento en el que comenzó a llover y yo aminoré la velocidad, ni me gusta correr ni me gusta esa carretera. De esa forma me encontré, al tomar una curva con una chica que estaba al borde del arcén y que caminaba como desorientada, la carretera estaba solitaria, y me quedé parado en el arcén por que creía que estaba mal, como drogada» decía el testigo.

«Me bajé del coche habiéndolo dejado a un lado, todo esto comporta un rato, y ella se quedó parada en el arcén. Le dije que no se moviera y me dirigí a ella. Le dije: «Te van a matar, ¿esto es muy peligroso? ¿Estas bien?» y ella me miró, era una chica guapa, con unos vaqueros, plumas blanco y rubia con mechas, de unos 24 años. Miró, sonrió, y se echó atrás como para caerse, yo reaccioné dirigiéndome más cerca de ella para evitar que chocara con el suelo y, entonces, simplemente, desapareció, no había ni chica ni nadie en la carretera, sólo yo hablando con la nada como los locos» explicaba sobre su experiencia Rafael.

«Me monté en le coche y pasé por ese punto muy despacito pero no había nadie, además no pasó ni un alma en esos momentos, por lo que prefería callarme y no hablar por que están las cosas como para que crean que no estás bien de la cabeza. Luego, en la tele, el domingo, vi «Cuarto Milenio» que tocaron un tema de una aparición de carretera por la zona de Cádiz-Málaga y ya me decidí a saber si lo que yo vi era también lo mismo que contaron en el programa o no. Busqué información sobre la zona y di con un artículo tuyo que hablaba de un incidente similar y me dedidí a escribirte», todo ello en busca de respuestas a su caso.

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Es lo que se califica una aparición de carretera allá donde se confunde con las leyendas urbanas de la «chica de la curva» y donde es complejo deparar la realidad de otras posibles causas explicativas que pudieran afectar a la percepción de la persona.

Otras carreteras «encantadas»

Pero hay otras carreteras que también tienen su propia aparición o personas que la han vivido, como el caso del DJ Xema cuando viajaba por la carretera de Pruna y Olvera y vio, prefectamente a una persona caminar por el arcén, la descripción era perfecta, exacta, y en una noche de lluvia a él le hizo reaccionar con el lógico temor. “Algo de realidad hubo en aquel encuentro con ese chico que, desde luego, de este mundo no decía ser” decía el testigo sin comprender bien lo que había sucedido».

«La noche era bastante oscura y a su vez con lluvia y frío. Pasado el pueblo de Villamartín dirección al siguiente pueblo (Algodonales) hay una distancia de 26 kilómetros, carretera convencional, un carril para cada sentido, sola en el campo, ninguna pedanía, nada de iluminación, repleta de curvas de nivel peligrosas. A mitad de camino entre Villamartín y Algodonales, me salió en la parte derecha de mi vehículo, de lo esponjoso del campo, un hombre, de edad comprendida entre 25 o 35 años, de la nada, con mirada hacia el frente de la carretera (no hacia el vehículo) haciendo el gesto de los dos brazos de abajo hacía arriba como dándonos a entender que disminuirá la velocidad o algo parecido. La indumentaria la vimos perfectamente: vaqueros azul oscuro y polo de mangas cortas de color rojo y algo azul en el diseño (raya vertical). Mi mujer y yo lo vimos perfectamente, ella sentada de copiloto me dijo: «Xema mira ese hombre» a la misma vez que dije «¡Mirad ese hombre!» (como el simple ejemplo de que ves algo en la carretera tipo animal o algo y se grita a la vez para advertir, o sea lo gritamos los dos a la misma vez y misma frase). De momento pasados unos 10 metros (iba algo rápido) paré en seco. Si hubiera sido alguien pidiendo ayuda, se acercaría a mi vehículo cuando frené o hubiera visto algún vehículo o motocicleta en la vía. Siempre buscando el sentido lógico y común. Pero la visión en sí era más compleja, la manera de aparecer ( tipo flash) verlo tanto yo como mi mujer como yo y, sobre todo, apariencia y complejidad del entorno».

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En la Sierra Norte de Cádiz encontramos también la experiencia de Ricardo G. en 2017: “Me debían días de vacaciones y antes de diciembre las quería coger porque luego hay mucho lío en la comisaría. Así que prolongamos el fin de semana hasta este martes. La verdad es que el tiempo no acompañó y cuando los informativos dieron el parte meteorológico decidimos adelantar nuestro regreso”.

Fue entonces cuando nuestro protagonista iba a vivir lo imposible: “Regresábamos a casa y llovía a cántaros, de una forma muy fuerte, mi mujer iba asustada por la carretera, era media tarde pero estaba oscuro y yo conducía con cuidado. Entonces al tomar una curva vimos, a lo lejos, a una persona que caminaba por el arcén de la carretera, carretera que estaba desierta, mi mujer se quedó mirándolo y dijo: “Pobre chico como se está poniendo”, y al pasar por el lado ni se inmutó, yo le repliqué que era peligroso ir por el arcén de la carretera y más en un día tan malo con esa visibilidad. Entonces ella me dijo que parara y lo acercáramos al pueblo más cercano. Sin perderlo de vista paré con las luces de emergencia, no venía nadie, sólo un inmenso chaparrón. Le dije, a gritos que lo llevaba mientras que le hacía señales con la mano, estaría a unos 50 metros. El chico levantó la mano y apuró la marcha. Metí la cabeza y el brazo en el coche y mientras miraba por el retrovisor le dije: “Ya viene, esto no se debe hacer”. Entonces el chico se fue acercando y cuando nos preparábamos para saludarlo, casi cuando él debía de estar tocando la puerta del coche simplemente desapareció… Mi mujer dijo: “¡Ay! ¿Dónde está?” y es que desapareció delante nuestra, se esfumó, y no había pasado nadie. Pese al aguacero terrible me bajé del coche, linterna en mano, miré durante un par de minutos alrededor de la zona y no vi a nadie, no había nadie en absoluto… Se había desvanecido”.

Más carreteras malditas

Y no sólo son esas carreteras, otros puntos especialmente conflictivos en materia de apariciones y fantamas son:

  • Carretera de San Fernando a Cádiz.
  • Carretera entorno de Setenil de las Bodegas.
  • Carretera de Arcos de la Frontera.
  • Carretera de Sanlúcar de Barrameda.
  • Carretera de Jerez de la Frontera.
  • Carretera de Conil.

Entre otras y que, puntualmente, en función de investigaciones, ha informado CádizDirecto.