‘Caso Martínez’: hablando con el espectro de su padre fallecido

Les quiero contar una historia real ocurrida en una céntrica calle de la ciudad, allí vivía un pintor de firma cotizada y tuvo la desgracia -aunque es ley de vida- de perder a su padre víctima de una larga y dura enfermedad.

Pasó el tiempo y al cabo de los 4 meses llegó el cumpleaños del difunto, nuestro protagonista nos contaba: “Aquella noche estaba nervioso, intranquilo. No sé, era una sensación rara. Siempre celebrábamos el cumpleaños de mi padre y ese sería el 90, imagínate… No era tarde, yo suelo dormir siempre sobre las 2 de la mañana pero aquel día pasaban unos minutos de las doces cuando sonó mi teléfono móvil, miré a la pantalla y vi que ponía “Papa” y su teléfono. Me quedé sorprendido pero pensé que sería mi hermana que habría cogido su móvil, por la fecha, para algo”.

Se animó a contestar, tomo su iPhone 4S y “descolgó”. “¿Dígame?” pero no hablaba nadie. Hubo de pasar unos segundos eternos para que resonará, al otro lado, una voz que decía “Hijo, hijo…” y comenzó “a hablar de donde estaba, en un lugar muy agradable, con mi madre; que debía de cuidarme por una enfermedad recién diagnosticada… Me dejó helado”.

Cuando se cortó aquella comunicación recordó que los efectos personales los tenía él, fue a la habitación donde estaba la caja con los mismos y la abrió, allí estaban sus gafas, la cartera, una pluma y su teléfono móvil, sin batería… Recordó que la línea seguía activa y decidió reclamar la factura a la empresa, a los pocos días llegó. Asombrado recordaba: “estaba todo en blanco, imagínate, 4 meses sin uso, pero aquel día, aquella noche, desde ese número al mío, había una llamada con duración de 2 minutos y 23 segundos…”

Para nuestro protagonista siempre será una llamada desde el más allá de su padre, como una despedida que “desde el otro lado” quiso tener con él.