Cronica universalis, el desconocido documento que habla de América 150 años antes que Colón

El 12 de octubre de 1492 es una fecha que siempre se enmarca de gala dentro del calendario en España, a la gesta de Cristóbal Colón y de sus marineros que buscaban una ruta nueva a Cipango y se «encontraron» con un nuevo continente, ¿o tal vez sabía el Almirante dónde iba? Todo es posible, sin embargo puede que otro antes que él ya hubiera, en la época, escrito de América.

Así parece desprenderse del hallazgo de un texto medieval datado en el siglo XIV y que haría referencia al Nuevo Mundo con la salvedad que lo hacía un siglo y medio antes que Colón descubriera aquellas tierras, 150 años de antelación que vuelven a abrir el debate del conocimiento que se tenía en aquellos tiempos de tierra más allá del océano Atlántico.

Cronica Universalis

El documento, según investigación de la Universidad de Milán, en Italia, se llama «Cronica Universalis» y se trata de una obra del fraile Galvano Flamma donde surge una impresionante referencia a Marckalada, identificando a esta como una parte importante de la costa atlántica de América del Norte o, al menos, es lo que opinan los expertos en Historia nórdica.

Obviamente el fraile Galvano Flamma se habría inspirado en otras obras y redactado este texto 150 años antes que Cristóbal Colón planteara, primero a la corona portuguesa y luego a España, su intento de abrir una ruta a Oriente con una expedición que se adentrara en aguas desconocidas. «Cronica Universalis» tiene la primera referencia que se hace de América en un texto en la Europa mediterránea y eso es un hecho que ha llamado la atención de los estudiosos.

Galvano Flamma era un teórico, jamás viajó a América así que, es posible, que esa referencia a tierras lejanas lo hiciera merced a los comentarios e historia que narraban los comerciantes del norte de Europa, relatos -en muchas ocasiones- legendarios y exagerados que a él le sirvieron para fabular con «algo» más allá del océano y que se anticipara al Descubrimiento.

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En el texto fray Galvano Flamma indica: «Los marineros que surcan los mares de Dinamarca y Noruega dicen que más allá de Noruega, hacia el norte, se encuentra Islandia. Más allá hay una isla llamada Groenlandia; y más al oeste hay una tierra que se llama Marckalada. Los habitantes del lugar son gigantes: hay edificios de piedras tan grandes que ningún hombre podría ponerlos en su lugar, si no gigantes muy grandes. Allí crecen árboles verdes y viven muchos animales y pájaros. Pero nunca ha habido ningún marinero que haya podido conocer con certeza noticias sobre esta tierra y sus características», lo cual resulta bastante explícito.

Estudios sobre el documento privado

No obstante el estudio de este documento aún no ha finalizado y se quiere publicar completo para lo cual la investigación prosigue en Estados Unidos pues es un documento privado y, hasta ahora, se ha estado trabajando con fotografías que se hicieron del mismo.

Curiosamente este manuscrito fue comprado por un coleccionista en una subasta -en 1996- vía galería Christie’s siendo vendido por 14.950 dólares y cuyo valor histórico sería sensiblemente superior. Los investigadores indicaron que tratarán de “estandarizar las transcripciones” a un “modelo editorial científico”, además de “profundizar en los puntos oscuros restantes y aportar al texto el comentario necesario”.

Pablo Chiesa, director del proyecto y profesor de literatura medieval en la Universidad Medieval, decía al respecto: «Este asombroso descubrimiento es la primera referencia que circula en el Mediterráneo sobre el continente americano, y si Colón estuvo al tanto de lo que sabían estos marineros le pudo haber convencido de emprender su viaje».

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Cabe recordar que el propio Cristóbal Colón pudo haber tenido referencias de tierras al oeste bien por los mapas de su suegro, coleccionista empedernido y capitán consignatario de Porto Santo, Bartolomé de Perestrello, En esos mapas pudo haber registrado la presencia de tierra e idear una expedición para localizar las mismas con la esperanza de encontrar más o, tal vez, su ansiada «ruta a Cipango».

Igualmente no hemos de olvidar la figura del pre-nauta, un marino que habría regresado de un accidentado viaje, casi moribundo, y que fue atendido en Madeira donde Colón habría obtenido valiosa información sobre lo que había más allá de las rutas conocidas. En Huelva hay un monumento a Alonso Sánchez, el considerado pre-nauta y fuente de información para Colón.

O, tal vez, todo fuera fruto de la sagacidad del genovés e intuyera que podría alcanzar lo prometido a los reyes españoles acortando camino en lugar de bordear África, todo es posible.

Igualmente se sabe de la presencia de vikingos en Terranova (América del Norte), si bien es cierto que el polémico mapa de Vinlandia no deja de ser un fraude y su veracidad histórica es nula al ser una falsificación moderna usando un soporte de aquel tiempo.

El Descubrimiento del Nuevo Mundo siempre se verá asaltado por aquellos que desean hacer su patria del mismo allá donde la Historia ubica a Cristóbal Colón como su descubridor y a España como la nación que encumbró ese formidable paso para la Humanidad.