La terrorífica historia real tras la película “Al final de la escalera”

Si hay una película que se considera un clásico del cine del terror esa es, sin dudas, “Al final de la escalera”, en ella se daba toda la fenomenología paranormal que se puede detectar en una casa encantada y que llena de miedo a todo aquel que tiene la oportunidad de vivirlo.

Seguramente todos tenemos una película de terror de cabecera como “El exorcista”, “Poltergeist” o la propia “Al final de la escalara”, desde la posesión a puertas que se abren y se cierran solas, cristales que estallan, golpes y la inquietante pelota bajando por las escaleras invitando a jugar con un invisible inquilino.

Se estrenó en el año 1980 y usaba mucho el terror psicológico pero, ¿basado en hechos reales? La respuesta es afirmativa, se fundamente en una historia real donde lo imposible se hace realidad mezclado con tramas que hoy podrían ser portada de cualquier diario o informativo.

En la película se cuenta la historia de un atormentado compositor, John Russell –interpretado magistralmente por George C. Scott-. Tras un atroz accidente en el que pierde a de su mujer y su hija se decide por trasladarse a esta casa donde pronto, muy pronto, comienza a vivir todo tipo de situaciones extrañas y paranormales.

Russell acumula experiencias aterradoras en la casa, ruidos extraños, desaparición de objetos y ello le lleva a sospechar que hay un fantasma en esa vieja mansión. Tras una sesión de espiritismo se descubre que el espectro que mora en la misma es el de un niño paralítico asesinado por su padre a la temprana edad de 6 años.

El pequeño fue asesinado ya que los médicos dijeron que no viviría mucho y no llegaría a los 21 años de vida, por medio una herencia millonaria con él como único heredero por lo que se le reemplazó con un huérfano. Asimilada la identidad del joven le “envió” a Europa donde se habría curado de sus males, el plan era perfecto, nadie sospecharía nada.

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Pero el compositor comienza a buscar en el pasado, buceando en sus propios miedos y en su propia tragedia, quería hallar el cadáver del niño, aquel que fue reemplazado. El falso heredero, el niño que lo reemplazó, era ahora senador que desconocía sus orígenes.

Asesinato, herencias, sustitución, fantasmas, fenómenos paranormales y mucho más en una película que es parte de la Historia del Cine.

La historial real

Pero la película se basa en hechos reales sucedidos al arreglista musical Russell Hunter tras mudarse a una casa de Cheesman Park (Denver) a finales de los años 60. El 9 de febrero de 1969 comienza a vivir todo tipo de fenómenos paranormales en la vivienda, desde golpes a grifos que se abrían y cerraban solo como movidos por unas manos invisibles o puertas que se abrían y se cerraban con una violencia descomunal.

Así fue como un día, buscando, pudo descubrir una escalera escondida que daba a otra planta donde pudo hallar un mueble con cuadernos y diarios de un niño de 9 años discapacitado que solía jugar con una pelota que tenía por único juguete.

Dejó todo allí pero días más tarde sintió como por la escalera bajaba algo: era la pelota rodando sola y bajando las escaleras como lanzada por una manos invisibles.

La sesión de espiritismo de la película es real pues Hunter la hizo y descubrió que era el fantasma de un niño enfermo y heredero de una gran herencia. Se llamaba Henry y era el sobrino, luego adoptado como hijo, del abogado Henry Treat Rogers y su esposa Kate.

Al niño le dejó su abuela una fabulosa herencia que sólo cobraría con la mayoría de edad pero se trataba de un niño enfermo que murió pronto y al que sus padres sustituyeron por un huérfano al que educaron como el difunto Henry. Habían sustituido a su hijo para sobrar el dinero aunque, al contrario que la película, no lo asesinaron pero si enterrado en secreto.

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En una de aquellas sesiones de espiritismo el fantasma le indicó donde estaba su improvisada tumba donde, efectivamente, encontraron restos humanos y un medallón en el que figuraba “Henry”. Tras ese hallazgo los fenómenos paranormales aumentaron siendo absolutamente descontrolados y terroríficos.

La casa se derribó y en su lugar se construyeron apartamentos. El arreglista comentó su experiencia a William Gray y Diana Maddox quienes se encargaría de hacer una de las historias más terroríficas del cine, basada en hechos reales. ¡Sorprendente!