Investigación paranormal en ‘La casa del Ahorcado’

Hoy nos quedamos dentro de Sevilla para investigar un caso estremecedor en el barrio de Triana y que tiene como protagonista a una persona que no daba crédito a lo que estaba viendo.

Fue un buen amigo arquitecto quién me llamó para contarme algo impresionante: “Jose Manuel, me compré un ático en Triana y desde que lo tengo no dejan de pasarme cosas extrañas, no hay día que pase que no me acuerde de ti, sobre todo cuando no le encuentro explicación y sabes que soy de mente abierta”, me decía.

Un arquitecto y su sueño

“Siempre quise tener un ático en el barrio y no escatimé en precios, quería que fuera como a mí me gusta y no paré hasta que lo encontré pero si llego a saber esto no me meto”, comentaba mientras que yo le decía: “Ten en cuenta que en el carácter latino está el temor a este tipo de cosas y si te dicen que en la casa donde pone “Se vende” hay un fantasma lo más posible es que se le quede colgada”.

No dudé en preguntarle: “¿Cómo comienzan los fenómenos extraños en este lugar?” y Roberto me decía: “Pues con mal olor, al principio era eso, me llegaba mal olor pero como este es el último piso pensé que era estructural, no es la primera vez que me encuentro algo similar en mi trabajo. Mandé revisar tuberías y rebusqué por si había alguna paloma muerta o algo pero nada, entonces fue cuando me quise olvidar de ello. Pero luego venían unas “olas” de frío que eran bestiales, y eso me extrañaba mucho porque invertí mucho dinero en aislar térmicamente todo y aún así se filtraba”.

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Posteriormente comenzó a escuchar ruidos extraños, como si “alguien arrastrara los pies en el pasillo o en el salón o como si alguien, también, se sentara tirándose en el sofá, el crujir de muelles” comentaba.

Aumentan los hechos inexplicables

A medida que pasa el tiempo va aumentando los fenómenos y es entonces cuando una noche observa cómo se enciende una luz en el pasillo -tiene detectores de presencia luminosos- y se asoma, lo que ven sus ojos no puede creerlo. Se trata de una sombra que deambula en el salón y se abre una ventana “como si esa sombra se acercara a la ventana y la abriera, me dejó estupefacto”. Igualmente tenía una lámpara que usa para iluminarse cuando tiene que “retocar” planos y “parecía tener vida propia, se encendía y apagaba a voluntad”.

Pero Roberto, una noche, tiene una visión aterradora: “Acababa de llegar del trabajo y entré a ducharme. Al salir de la ducha sentí un crujido fuerte y fui a mirar, entonces, en medio del salón vio a un hombre ahorcado, perfectamente, como tú me ves a mi o yo te veo a ti, aquello fue lo que me hizo llamarte y contártelo todo”.

Cuando pasa este tipo de cosas el investigador no puede más que dar fe de lo que ocurre e investigar constatando ese tipo de hechos extraños, ruidos, fenómeno de termogénesis (bajada de temperatura) o sensación de estar acompañados, si bien esto es un valor subjetivo. Así las cosas dispusimos una investigación en la que recabamos datos, medidas, grabaciones que indicaban que había “algo” a tenor de psicofonías como “Muerto”, “Depresión”, “Sin hogar” o “No sé donde estoy”.

Un buen amigo, sensitivo, se ofreció a ayudar e indicarle que podía estar pasando, la no consciencia de muerte de aquel ser y de liberar la casa de esa presencia. Sea como fuere lo cierto es que se logró estabilizar este tipo de fenomenología allá donde sabemos que este tipo de seres siempre pueden habitar un lugar. “Dar luz” o “enseñar el camino” que son frases muy repetidas y que para algunos cobran sentido cuando se despoja de este tipo de presencias y dejan que sigan a esa otra vida tras la vida.