¿Sabías que el gran novelista, ‘mago de las aventuras’, Julio Verne visitó Cádiz?

Uno de los más grandes escritores de novela de aventuras fue, sin lugar a dudas, Julio Verne. De su pluma salieron historias que hicieron volar la imaginación de generaciones y que, de alguna forma, crecieron al amparo de «20.000 leguas de viaje submarino», «Viaje al centro de la Tierra», «La isla misteriosa», «De la Tierra a la Luna» y muchas otras en una lista apasionante.

Un viaje en el Saint Michel III

Peor pocos saben que Julio Verne tuvo su paso, breve, por Cádiz. De todos sus biógrafos y seguidores es conocida su pasión por la navegación, por el mar. Tuvo tres barcos, el Saint Michel I, II y III, con los que se «perdía» por diferentes puntos de Francia, principalmente.

Fue en el año 1878 cuando salió del puerto cercano a Amiens con su tripulación, al norte de Francia, para llegar el 1 de junio de este año a la localidad gallega de Vigo. A bordo del Saint Michel III permaneció en Vigo tres días, hasta el 4 de junio, donde asistiría a las celebraciones locales.

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De esta escala en Vigo zarpó rumbo a la capital portuguesa, a Lisboa, donde el ministro de la Marina ofreció una cena y un libro de la edición portuguesa de sus obras.

EL Saint Michel III no pasaba desapercibido, tenía 31 metros de eslora y una sólida construcción así como con un nutrido grupo de marineros. Fue el 7 de junio de 1878 cuando llegó a Cádiz, despuntaba el alba, las seis de la mañana y fue recibido por las autoridades de la ciudad.

Julio Verne, en sus obras, hace gala de algo atípico en él: el desconocimiento de los españoles, quizás por la perspectiva de las guerras sostenidas entre los dos países. En «Viajes extraordinarios», de 1873, Héctor Servadac, decía: “-¡Ah, bandidos, perdidos, beduinos! –exclamó Ben-Zuf dando una patada en el suelo. -¿Hablas de las aves? –preguntó el capitán Servadac. -No, mi capitán, hablo de esos holgazanes que han abandonado otra vez su trabajo. Mire usted. (…) -Ésos son españoles –gritó el capitán Servadac.

-¿Qué quiere usted que sean? –respondió Ben-Zuf–. Esa gente toca las castañuelas hasta en la boca de un cañón«.

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«Estos españoles, majos andaluces, indolentes por naturaleza, holgazanes por afición, tan prontos a tirar de la navaja como a tocar la guitarra, labradores de profesión, tenían por jefe a cierto individuo llamado Negrete, que era el más instruido de la partida, únicamente porque había corrido un poco más la tierra» escribía Verne.

Autoridades y visita a Sevilla y Gibraltar

El gobernador civil de Cádiz, Federico Sawa, el alcalde de la ciudad, José de la Viesca, entre otros muchos, estuvieron en aquella recepción aunque, cierto es, aquello pasó un poco desapercibido para el resto de los ciudadanos de la ciudad.

Desde Cádiz hicieron una visita a Sevilla en carruaje. Tras la visita regresó a la «Tacita de Plata» para, el 20 de junio, hacer escala en Gibraltar donde estuvo dos días, también recibido entre grandes honores.

Afortunadamente el concepto que tenía del español cambió radicalmente, siendo gente humilde y hospitalaria, de buen humor. Cosas desconocidas que pasaron en Cádiz.

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